miércoles, 31 de marzo de 2010


Juega entre el cielo y la tierra, uniendo por un momento los sueños y la realidad.
Se entretiene entre las nubes y el suelo, bailando con el viento a destiempo y siguiendo el compás.
Va y viene, tibia y fuerte, cadenciosa y sepulcral. Llena de intermedios, falta de parcialidad.
Acaricia su cuerpo a diez mil besos por segundo con una calma inmortal, cada gota rueda por su rostro celosa de las demás.
Se enreda entre sus cabellos, volviéndolos suyos al final. Se entromete afanosa en los tejidos de la ropa como quien no quiere marchar.
Va y viene, silenciosa y magistral, serena e irreal. Mezcla de sentimientos, pura versatilidad.
A la lluvia yo contemplo en primera fila, encandilado e inmovible dejándome mojar; entre las gotas me escondo sincero y visceral.
Bajo la lluvia las quimeras. Y entre el cielo y la realidad desbocados, entre los sueños y la tierra mojados, hechos ciénaga sin dudar.
Va y viene, la lluvia va y viene y con ella mi forma de amar.

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